El dinero tiene diferentes significados y, dependiendo del lugar, también recibe distintos nombres. En México, coloquialmente, podemos llamarlo marmaja, billullo, varo, billete, campana o money, entre otras expresiones.

Se utiliza desde hace muchos años para comprar, realizar transacciones financieras e incluso transformar vidas. Pero para tener dinero también debemos entender cómo funciona, cómo se consigue y, sobre todo, saber qué hacer con él cuando llega a nuestras manos.

Primero debemos preguntarnos: ¿qué es el dinero?

¿Qué es el dinero?

Una interpretación, entre muchas posibles, es que el dinero es un medio de intercambio: lo utilizamos para adquirir bienes, obtener servicios y satisfacer distintas necesidades de nuestra vida.

También podemos entenderlo como un almacén de valor. No tenemos que gastarlo todo de manera inmediata; podemos conservarlo, resguardarlo y utilizarlo de acuerdo con nuestras necesidades, sin dejar vacío ese almacén.

Asimismo, funciona como una unidad de referencia, porque nos permite saber cuánto tenemos, poner precio a las cosas, comparar precios y tomar mejores decisiones.

A lo largo del tiempo, diferentes acontecimientos históricos, movimientos sociales, circunstancias geográficas y creencias han contribuido a que el dinero tenga, en ocasiones, una mala reputación. Sin embargo, el dinero no es bueno ni malo por sí mismo. Lo importante es la percepción que tengamos sobre él y, especialmente, lo que hagamos con nuestro dinero.

Si aprendemos a relacionarnos mejor con él y a utilizarlo de manera eficaz, puede convertirse en una herramienta que contribuya a nuestro crecimiento y desarrollo financiero.

Necesitamos dinero para cubrir necesidades como vivienda, alimentación, ropa, salud y educación. También puede permitirnos iniciar un negocio, generar oportunidades, contribuir a la sociedad y obtener recursos para solventar nuestros gastos familiares y personales.


Con el dinero pueden hacerse cosas grandes, aunque también puede utilizarse con intenciones negativas, fuera de la legalidad o de nuestros principios. Por eso es importante aprender a usarlo para realizar acciones positivas, multiplicar nuestros recursos y evitar decisiones que, a la larga, los disminuyan.

Se trata de tener el control de nuestro dinero en lugar de permitir que el dinero controle nuestro destino.

El dinero como herramienta

El dinero es una herramienta.

Una herramienta facilita una tarea que, sin ella, sería difícil realizar. Pensemos en un clavo y un martillo: el clavo difícilmente puede cumplir su función si no contamos con la herramienta correcta para colocarlo.

Con el dinero sucede algo parecido.

¿De qué sirve tener dinero si no contamos con una estrategia adecuada para utilizarlo? Sin conocimiento o dirección, podríamos terminar perdiéndolo.

Comprender esta idea nos permite relacionarnos con el dinero desde otro lugar: no solamente como algo que debemos conseguir, sino como un recurso que necesitamos aprender a administrar y dirigir.

Una relación consciente con el dinero

Desde mi perspectiva, el dinero es energía, intercambio de servicios, materia y forma. No posee por sí mismo el significado emocional que muchas veces le atribuimos; somos nosotros quienes construimos una relación positiva o negativa con él a partir de nuestras experiencias y creencias.

Podemos tener ideas negativas respecto del dinero y, detrás de algunas de ellas, podría existir también la sensación de no sentirnos merecedores de tenerlo.

Existen muchas formas de generar dinero, tanto lícitas como ilícitas. La diferencia también está en el propósito para el que buscamos generarlo y en la manera en que decidimos relacionarnos con él.

Preguntarnos “¿para qué quiero el dinero?” puede conectarnos con algo más profundo: nuestros objetivos, nuestras decisiones e incluso aquello que consideramos nuestra misión de vida.

Para mí, una manera saludable de favorecer que el dinero llegue a nuestra vida y permanezca en ella consiste en agregar valor a las personas por medio de nuestros productos, servicios o actividades cotidianas. Al hacerlo, generamos y expandimos una forma de abundancia cuyo valor puede ir mucho más allá del dinero que recibimos.

Recuerda esto:

EL DINERO ES ENERGÍA.


Alberto Delgado Durán

Asesor e Inversiónista Financiero de conciencia.

Escritor de los libros:

  • Las Huellas del Dinero.
  • Inversiones de Sabiduría Financiera Conectando con la Magia del Dinero.
  • Conectando con la Magia del universo.

Teléfono: 56 1797 5344

FB: Alberto Delgado Duran.

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