¿Señal de los últimos tiempos?

¿Estamos en el fin del mundo? Los pronósticos científicos, lejos de señalar que la expansión del universo y la marcha hacia el futuro representen un peligro inminente, parecen enfrentarnos a otras amenazas: los avances armamentistas y tecnológicos, así como sus efectos en la ecología y el medio ambiente. ¿Es esto lo que verdaderamente nos tiene en jaque?

(Dedicado a mi ópera prima (largo), IA… 2027… un mundo diferente… en proceso)

¿Tanto como para que algunos científicos (entre ellos, el científico sueco Johan Rockstrom) auguren solo 77 años de vida para nuestras civilizaciones si continuamos con la misma beligerancia, el consumo industrial de recursos y la falta de acuerdos de paz mundial? Una humanidad que, se supone, podría alcanzar mayores niveles de solidaridad con el planeta y entre los propios seres humanos.

Del homo sapiens al homo videns (término acuñado por el sociologo italiano Giovani Sartori) hoy prácticamente todo —para bien o para mal— puede controlarse a larga distancia. A ello se suma el desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial. Algunos predicen que, al ritmo al que está aprendiendo, podría llegar a rebasar la capacidad humana para controlar su destino e incluso hackear sistemas hasta esclavizarnos o exterminarnos, como en algunas de las más inquietantes novelas de los siglos XIX y XX.

La guerra de los últimos es una película en la que se representan comunidades que sobrevivieron a guerras y pandemias humanas.


Aparecen invasores, grupos salvajes que se enfrentan a lo que queda de la civilización, sobrevivientes menonitas que han renunciado a muchos elementos de la vida moderna, élites que consumen carne humana de forma “exquisita” y ritualística, así como una clase militar, obrera y granjera orillada a convertirse en nómada, acompañada por animales salvajes y algunos domesticados.

Es un mundo en el que quedan pocos habitantes y escasos recursos alimenticios y de transporte.

The Dog Stars muestra también la añoranza y el deseo de emigrar hacia mejores lugares, que terminan por resultar sorprendentes. Con referencias como Ridley Scott y los protagónicos Jacob Elordi, Josh Brolin, Guy Pearce y Margaret Qualley —hija de la estrella Andie MacDowell—, se suma a esas producciones hollywoodenses que parecen anticipaciones de un futuro que quizá no esté tan lejos: un posible resultado de la incapacidad humana y del liderazgo para renunciar a aquello que está destruyendo al mundo.

¿Será todavía tiempo de que estas obras de conciencia nos permitan reflexionar y darnos cuenta de que ya consumimos la carne del planeta y estamos carcomiendo sus huesos, antes de que suceda algo inevitable?

¿Llegará, en cambio, ese renacimiento milagroso del que hablan distintas espiritualidades y religiones? ¿O estaremos ante el fin de una era, con sobrevivientes forzados a regresar a lo básico, como lo han hecho comunidades menonitas o pueblos originarios del planeta?

Es un tema para reflexionar más allá del entretenimiento y, sobre todo, para pensar y exponer alternativas que permitan que llegue el fin de las amenazas y no el fin de la humanidad.

¿Cómo será el futuro? ¿Qué les espera a hijos y nietos?

Esperemos lo mejor.

Un salto cuántico de conciencia de nuestras civilizaciones. Aún es tiempo.


Izcalotl Flores Torres

Licenciado en Comercio Internacional

Empresario (gestión de proyectos productivos) y cineasta, Enterprising International y Jaguar Negro Films

Whatsapp: 55 1797 5397

FB e IG: Izcalotl Flores Torres

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