El año de 1968 trajo cambios positivos, pero también fue testigo de grandes conflictos bélicos y sociales en México y en distintas partes del mundo.

Seguramente identificas octubre por sus últimos días, asociados con lo fantasmagórico; por el día 12, relacionado con el encuentro de dos mundos; y por un día 2 que no se olvida. Así es: 1968 fue un año de protestas y grandes transformaciones, no solamente en México, sino en muchas partes del mundo.
La Ciudad de México, entonces Distrito Federal, no fue el único punto de tensión. También hubo movilizaciones en Guadalajara, Monterrey, Guerrero, Puebla y otras regiones. Estudiantes, trabajadores y movimientos sociales cuestionaron la autoridad, la guerra, la discriminación y los sistemas tradicionales de gobierno.
¿Qué cambios hubo?
Los jóvenes comenzaron a rechazar algunas normas sociales, políticas y culturales heredadas de generaciones anteriores, buscando nuevas formas de expresarse y participar en la sociedad.
Este proceso también estuvo relacionado con el crecimiento del movimiento feminista. Las mujeres ya tenían una larga historia de participación social y política desde la Revolución Mexicana. El derecho al voto, obtenido en México en 1953, y el mayor acceso a la educación superior permitieron que nuevas generaciones continuaran luchando por la igualdad y cuestionaran los roles tradicionales.
Los cambios también se reflejaron en la moda, la música, el arte, las relaciones familiares y la manera de entender la autoridad.

Razones principales.
Para comprender estas transformaciones es necesario considerar el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial y la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, conocida como Guerra Fría. La Guerra de Vietnam y la Revolución Cubana influyeron especialmente en los jóvenes y en numerosos movimientos sociales.
Los medios de comunicación también facilitaron la organización de las protestas. Aunque no existía internet, la radio, la televisión, la prensa, el teléfono y las imprentas permitían transmitir información y reunir a grandes cantidades de personas. Universidades como la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional se convirtieron en importantes centros de discusión y organización.
México tenía, además, una circunstancia particular: los Juegos Olímpicos de 1968. Fue el primer país latinoamericano en organizar este acontecimiento internacional y buscaba demostrar al mundo su modernidad y capacidad. Mientras el país se preparaba para esta celebración, el movimiento estudiantil aumentaba la presión sobre el gobierno.
Principales acontecimientos e influencias internacionales
México recibía influencias provenientes de distintos países. En Estados Unidos, la Guerra de Vietnam provocó una creciente oposición juvenil y surgieron movimientos contraculturales como el hippie, que promovía la paz frente a la guerra. Ese año fueron asesinados Martin Luther King Jr. y Robert F. Kennedy. Durante los Juegos Olímpicos de México, Tommie Smith y John Carlos realizaron su famoso gesto de protesta contra la discriminación racial.

En Francia, mayo de 1968 estuvo marcado por grandes protestas estudiantiles que se extendieron a trabajadores y sindicatos. El llamado Mayo francés se convirtió en símbolo de la rebelión juvenil y la transformación cultural.
En España, bajo la dictadura de Francisco Franco, también hubo protestas universitarias, huelgas y manifestaciones. México mantenía una relación especial con ese país por haber recibido a numerosos intelectuales, artistas, científicos y familias republicanas exiliadas después de la Guerra Civil Española.
En Checoslovaquia, Alexander Dubček impulsó la Primavera de Praga, un intento de establecer un socialismo con mayores libertades políticas y de expresión. En agosto de 1968, tropas del Pacto de Varsovia intervinieron y terminaron con el proceso reformista.
Finalmente, en Japón también se desarrollaron importantes protestas universitarias relacionadas con problemas educativos, administrativos, políticos y sociales.
Los acontecimientos de 1968 muestran que las protestas y transformaciones de aquel año no pertenecieron a un solo país. Jóvenes, trabajadores y movimientos sociales cuestionaron estructuras políticas, culturales y sociales que parecían inamovibles.
México vivió su propio proceso dentro de ese escenario mundial. Comprender esas conexiones permite observar 1968 no solamente como una fecha de la historia nacional, sino como parte de un momento de cambio con repercusiones en distintas sociedades del mundo.

Mtro. Victor Topete
Editor, especialita en corrección de estilo y marca.
Colaborador de Magazine Mujer Consciente.



