Me quiero, me cuido y me respeto.
Recordaba aquellos momentos de mi etapa juvenil, donde todo era sin preocupaciones, donde mi cotidianidad me llevaba a realizar las actividades de la universidad, la casa y otras que tenía que cumplir, tareas encomendadas.
Llegan a nuestra mente, ocasionalmente, escenas o capítulos de nuestra vida, donde algunas nos recuerdan una tristeza, y no deseamos volver a recrear en nuestra mente, otras de felicidad, brincan rápidamente y nos ubica en un minuto de nuestra historia personal y recordamos con placer. Ahora que lo observo, creo, que vale la pena, volver a traer a nuestra mente, esas escenas con el propósito de analizar y observar el avance o retroceso que hemos tenido. Es el momento de la reflexión, la autocomunicación y autoconcepción para entender si estoy avanzando en el presente o me detuve en el pasado o más aún, ¿alcance mis sueños?
Los seres humanos tenemos condiciones a lo largo de nuestra vida que nos llevan a tomar decisiones y resoluciones importantes de nuestra existencia: vivir al máximo a pesar de todo. Ello, simboliza que debemos descubrir el tesoro de vida que traemos y sobretodo alcanzar y lograr nuestros sueños, esos que nos motivan a trabajar día a día, hasta el final.
Nos podemos preguntar qué sentido tiene lograrlos, si no los alcanzaré. Esa puede ser la primera tesis, rápida que brincará, donde el pensamiento negativo susurra a la mente, es la voz interna del miedo, la inseguridad e infelicidad. La segunda tesis, más lejana, posible de alcanzar es la voz firme y segura que me acaricia diciendo, tú puedes y lo vas a lograr. En un instante se manifiestan las dos opciones de tesis, ahora con libertad, escoge ¿cuál quieres?, tu felicidad o la condena.
Recuerdo, aquel fragmento del escritor Odin Dupeyron, “hay ocasiones en las que sólo necesitas ver un poco más allá para darte cuenta de que hay todo un mundo de maravillas, de opciones y variedades, un mundo lleno de posibilidades”. Es un fragmento del diálogo que sostenía la princesa con el viento que salía del cañón personajes del libro, Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado.
Refleja que debemos estar seguros de lo que queremos hacer, pero sobretodo, atrevernos a darnos la oportunidad para hacer las cosas, de sentir y quitarnos el miedo. Que siempre hay horizontes nuevos por descubrir.
Te das cuenta la importancia que tiene el trabajar con nuestro amor propio, debemos aprender a educar nuestra mente con buenas prácticas positivas y dejar a un lado los pensamientos o recuerdos negativos. Debemos quitar el susurro de la voz negativa y volver a rescatar nuestros sueños, esos que un día dejamos abandonados por X causa o pretexto, nunca es tarde para lograrlos. Debemos vivir al máximo y dejar afuera los prejuicios o calificativos de terceros.

¡Vive, disfruta y realiza eso que en ese momento sientes, crees y piensas que te hará feliz!
Hoy estamos aquí, mañana no sabemos, hoy es el momento de trabajar con tu comunicación personal y de hacer una reflexión y los ajustes necesarios para lograr tus sueños. Trabajar con tu comunicación personal, es leer contenidos de afirmación positiva y crecimiento humano, es recrear tu mente e idealizar nuevos sueños o escenarios que te motiven a lograr el tuyo, ¡tú sueño! Escucha música que encuentres serenidad, felicidad y que te transporte a tu sueño, materialízalo hasta verlo en real y palpable en tu vida.
Medita y haz ejercicio. Adopta nuevas prácticas de comunicación personal.

No dejes que regresen a tu mente las voces de desaliento, inseguridad, miedo…. retíralas de inmediato y trabaja en positivo tu voz y mente. La práctica de la comunicación intrapersonal, te ayudará en este proceso para alcanzar tú amor propio, tus sueños y te fortalecerá.
¡Tú sueño te habla, despierta tú amor propio!



Lic. Eduvwiges Cristina Carbajal Martínez.
La experiencia en la docencia y mi formación en CIENCIAS DE LA COMUNICACIÓN, me han llevado a entender la importancia de las palabras y acciones con los entornos, primordialmente, el académico y por ende social.



