FACTORES QUE SON SALUDABLES.
Hoy en día, las mujeres suelen ser reconocidas por su capacidad de liderazgo, resiliencia y ser multifacéticas, sobre todo considerando su inserción en el campo laboral y empresarial. No obstante, a pesar de pueden existir muchos logros profesionales, existe también una realidad preocupante que lamentablemente ha sido normalizada: el desgaste emocional y mental derivado de múltiples exigencias sociales, laborales y personales, referirnos de salud mental no es un tema de moda; es una necesidad urgente para el bienestar integral y el desarrollo pleno de las mujeres.

La Organización Mundial de la Salud (2026) menciona que la salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, aprender y trabajar adecuadamente e integrarse en su entorno, es por esto que es de suma importancia hablar de los factores que debemos atender para poder atender de manera equilibrada la misma.
Factores biológicos: cuando el cuerpo también habla
Basados el Instituto de las Mujeres (2021) en España, nos dice que a partir de los estudios e investigaciones que han realizado en los últimos años, se sabe que entre las mujeres se observa una mayor prevalencia de depresiones, ansiedad, somatizaciones y trastornos del comportamiento alimentario que está condicionado por los factores psicosociales de género. Asimismo, se puede observar que ha aumentado el número de mujeres que padecen estrés.
Del mismo modo expertos en psicología en España mencionan que las hormonas también desempeñan un papel importante en la salud mental. Por ejemplo, en las mujeres, los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia pueden afectar el estado de ánimo y la estabilidad emocional. Además, presenta desequilibrios en hormonas como el cortisol, que se relaciona con el estrés, pueden tener repercusiones en la salud mental.
Factores psicológicos: la presión de ser “perfecta”
De acuerdo con el Instituto de Investigaciones en Comportamiento Alimentario y Nutrición de la Universidad de Guadalajara, en su publicación número 44 menciona que el “Síndrome del Impostor” es un estado psicológico en el que las personas dudan de sus logros y habilidades.
Este fenómeno se manifiesta principalmente en mujeres empresarias las cuales presentan una duda recurrente acerca de su inteligencia, habilidades o logros, presentando síntomas de ansiedad, depresión e inclusive el temor constante de sentirse expuestas como un fraude en sus trabajos.
A todo esto, se suma la carga mental invisible: administrar y sostener emocionalmente a su entorno, mientras se mantiene el rendimiento profesional. Este desgaste incesante puede derivar en insomnio, irritabilidad, fatiga emocional y dificultades para desconectarse del trabajo.

Factores sociales: violencia, desigualdad y presión laboral
La Organización Mundial de la Salud (2026), en su informe titulado Fair share for health and care: gender and the undervaluation of health and care work, expone de qué manera las desigualdades de género en el trabajo en el sector de la salud y asistencial afectan negativamente a las mujeres, los sistemas de salud y los resultados de salud.
Así mismo, muestra que el sector de la salud y asistencial se caracteriza por unos salarios bajos y unas condiciones de trabajo muy exigentes. La devaluación de los cuidados, un trabajo que efectúan principalmente mujeres, incide negativamente en los salarios, las condiciones de trabajo, la productividad y la huella económica del sector.
La violencia de género también representa uno de los factores más graves asociados al deterioro de la salud mental, la violencia psicológica, económica, física o simbólica puede provocar depresión, ansiedad, estrés postraumático y pérdida de autoestima. Estudios recientes sobre violencia psicológica en mujeres mexicanas destacan que las experiencias de violencia durante la infancia y la vida adulta incrementan significativamente el riesgo de afectaciones emocionales.


Salud mental y liderazgo femenino
Una empresaria emocionalmente agotada puede seguir trabajando, pero que costo tiene que pagar. La productividad sostenida sin bienestar genera desgaste físico, desconexión emocional y deterioro en la calidad de vida.
Cuidar la salud mental implica reconocer límites, establecer espacios de descanso, fortalecer redes de apoyo y normalizar la atención psicológica como parte del autocuidado profesional.
Hablar de salud mental en mujeres empresarias significa reconocer que detrás de cada meta alcanzada existe también una historia emocional que merece cuidado, atención y respeto.
Porque una mujer exitosa no debería elegir entre crecer profesionalmente o conservar su bienestar emocional.


Odette Rodríguez Mares.
Directora General
Nana Kutsi A.C.
Líder empresarial y social.
Capacitadora certificada.



