La edad es sólo un número.
El hablar de mujeres de la tercera edad cuando muchas de ellas se vuelven invisibles al entrar a este periodo, dorado. El gobierno no sabe cómo atender esta población de mujeres maduras trans, donde no hay cupo ni para trabajar ni para ayuda social, se consideran que se encuentran en el Limbo.

Aquí entramos las mujeres trans, mujeres iniciadoras de revueltas sociales y sexuales, que salimos de lo invisible a lo visible, con gritos puños sudor, que sabia a muerte. Sangre que se derramó de hermanos que cayeron, grupo de mujeres resilientes con historias de vida que enchinan la piel, y nos hacen llorar o caer de rodillas.
Mujeres que fuimos parteaguas, en un mundo donde sólo existía la palabra gay, y nosotras esculpimos con nuestras propias vidas la letra T, en este acrónimo, letra olvidada a propósito o por desgano. Letra que lucha por su autonomía y dónde mujeres trans mayores escribimos historias de derechos por equidad e igualdad.

En una Revolución trans, muchas veces colonizadas por gays que se autonombran nuestros pares, y sólo lucraban con nuestras luchas.
Una lucha de mujeres en que hemos tenido que aprender del feminismo y a su vez, ser rechazadas por algunas mujeres que creíamos sororarias. Luchas que nos han marcado y a su vez hemos dejado huella y olor de esperanza a nuevas generaciones que ahora pueden decidir como estudiar o trabajar, sin sufrir el escarnio la burla o el rechazo. Logros que nos han costado vidas.
Aún ahora se vive la brutalidad y asesinatos crueles de mujeres trans, donde no sólo buscan asesinar sino en prolongar el mayor daño y dolor que se pueda en contra de su vida.

El gobierno los oculta como crímenes pasionales, cuando todas sabemos que son crímenes de odio. Luchas en que las mujeres mayores bajo ningún privilegio hemos visto pasar y ser actrices principales de reformas en favor de nuestras poblaciones.
Aunque muchas veces las leyes no garantizan alguna protección, ley legislada no siempre es ley ejercida. Todavía seguimos saliendo a gritar y uniendo nuestras voces antiguas a las nuevas generaciones, para hacer más fuerte nuestro movimiento de igualdad equidad y resiliencia.


Nos queremos vivas. Nos queremos unidas y en mejores condiciones de vida. Siempre mujeres, mujeres trans.

Dennisse Valverde,
DEFENSORA POR LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANS Y PRESIDENTA DE REPARACION HISTÓRICA Y RESPETRANS.
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