NO LLEGUÉ SOLA… Las huellas que abren camino.

Hay historias que comienzan con un sueño. La mía comenzó mucho antes.

Comenzó siendo una niña feliz, rodeada de mi mamá, mi papá y mis hermanos. De mi familia aprendí a querer, a compartir, a estar para los demás y, sobre todo, a mirar a las personas con el corazón.

Con el tiempo formé mi propia familia. Me convertí en esposa y madre, mientras mi camino profesional me llevó a la Psicología, la Psicología Clínica y de la Salud, la docencia y a experiencias vinculadas con la psiquiatría. Ahí confirmé algo que ha marcado mi manera de mirar: detrás de cada conducta, cada silencio y cada problema siempre hay una persona y una historia.

La vida también me enseñó a través de las pérdidas. Mi señora madre trascendió; también mi hermano mayor. Hay ausencias que cambian nuestra manera de mirar la vida, pero el amor permanece.

De esas huellas nació O de J.

O de J es Ortega de Jesús. Es mi familia, nuestras raíces y el amor que permanece entre nosotros. Así nació Fundación O de J´ Dejando Huellas Cambiando historias AC, una manera de transformar ese amor en propósito.

Han llegado niños, jóvenes, mujeres, familias y muchas historias. Cada una me ha confirmado que una persona puede dejar una huella en otra sin imaginar hasta dónde llegará. A veces es una conversación, una mano, una oportunidad o alguien que decide escucharte. A veces basta con decir:

“Tu historia también importa.”

Mientras acompañaba a otros, también fui descubriendo a Lore. He sido hija, hermana, esposa, madre, psicóloga, docente, fundadora y mujer. Pero sigo siendo aquella niña que aprendió a mirar la vida con el corazón.


Las Disidencias.

Mi fe también ha acompañado mi camino. He aprendido a caminar con el corazón abierto, la mirada puesta en el cielo y de la mano de Dios. No siempre he tenido respuestas, pero he aprendido a confiar y a reconocer esas Disidencias: personas, encuentros y oportunidades que parecen casualidad, pero llegan justo cuando tienen que llegar.

Y entonces llegué a Nueva York, al CSW 70 de la Organización de las Naciones Unidas (marzo 2026).

Al entrar, no pensé solamente en el lugar ni en el camino recorrido. Pensé en las mujeres: mis pacientes, mis alumnas, mi sobrina, mi mamá, mi hermana, mis amigas.

Entonces comprendí algo que nunca voy a olvidar:
Yo no estaba entrando sola.

Entraban conmigo sus historias, sus sueños, sus preguntas, sus luchas y sus posibilidades. Yo estaba ahí, pero también estaba todo lo que esas mujeres habían dejado en mí.

Hoy no miro mi vida como una colección de logros. La miro como una colección de huellas: las que recibí de mi familia, las que dejaron quienes han pasado por mi vida y las que yo, con amor, espero dejar en otros.

Porque la vida también es eso: recibir amor, transformarlo en propósito y devolverlo al mundo.

Si pudiera hablar con aquella niña feliz que fui, le tomaría la mano y le diría:
“Sé lo que quieras ser. Pero sé tú y sé feliz.”

Mi historia todavía no termina. Hay personas por conocer, historias por acompañar, proyectos por construir y muchas huellas por dejar.

Y si puedo elegir qué clase de huellas quiero dejar, lo tengo claro: quiero dejar huellas bonitas. De esas que se quedan en el corazón. De esas que hacen que alguien pueda decir:

Quizá esa sea la huella más bonita: hacer que la historia de alguien cambie para bien después de habernos encontrado.

Dejando Huellas, Cambiando Historias.

Con el corazón en el camino, la mirada puesta en el cielo y de la mano de Dios.

Esta es mi historia. Y todavía me faltan muchas páginas por escribir.

“Alguien creyó en mí.”


Vianey Rico Anaya

Directora de

Magazine Mujer Consciente,

Especialista de marca interpersonal,

Posicionamiento de marca.

Temas de interés: Violencia Digital, cursos de Diseño, AI, Negocios, Empoderamiento, CREACION DE IDENTIDAD DE MARCA Y PROYECTOS DE NEGOCIOS CON VALOR SOCIAL.

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