De esa generación de GIGANTES de nuestros padres (y madres)

Cuántas veces nos preguntamos los de la generación X, como la generación del establecimiento y los baby boomers lograron construir tanto, en un mundo que sigue avanzando con las consecuencias y las novedades tecnológicas que han delimitado las culturas en un mundo interdependiente que va con las nuevas generaciones (Milenials, centenials y z), hacia un futuro de certezas y de profundas incertidumbres para la subsistencia, desarrollo y progreso de nuestros hijos, y nietos…

O tal vez no nos lo preguntamos suficiente y con las emociones y entusiasmo de las generaciones que nos precedieron….

UN RINCÓN CERCA DEL CIELO (película mexicana y argentina de 1952), nos lleva a una época en la que el trabajo, no el dinero, era el centro de la vida de familia y personal.

Pedro Infante y Marga López, en una historia que todavía se repite en un mundo de información magnificada, de un hombre honrado migrante (Pedro) a la Ciudad de México, y una esposa leal (Margarita), que caen en desgracia de pobreza extrema y la enfermedad de su hijo.

Del director Rogelio González, y participación de Silvia Pinal y el gran maestro Andrés Soler.

Estudios San Angel Inn, música de Manuel Esperón, fotografía de Agustín Martínez Solares y producción de Gregorio Wallerstein.

Una pareja como las de antaño, y algunas de nuestra época y generación actual, que brazo con brazo trabajan la célula social más importante, la familia, con un hombre trabajador que pierde su empleo y es seguido por la mujer fiel a un cuarto de azotea al que tienen que cambiarse para seguir adelante su lucha diaria por una vida decente.


Y la tragedia presente en diferente grado en todas las familias, su bebé se enferma, un payasito callejero, el padre, llevando el sustento y recursos para los medicamentos a su amado hogar.

La solidaridad de Don Chema y su hija Sonia Irina lo llevan a un empleo y al conocer y hacer familia a Pedro con Margarita….tienen un bello fruto.

Don Chema, en su bondad da regalos y dinero a Pedro, que es acusado injustamente y va a prisión por culpa de una policía corrupta que lo detiene por los regalos recibidos…

De guardaespaldas a payasito, y cuando su hijo Chema enferma de neumonía, se ve obligado por desesperación, a robarle el dinero a un borracho callejero (Tony Aguilar), camino a la farmacia para salvar a su hijo… con un desenlace triste y un final esperanzador…

¿Cuántas historias como esta no son la razón de atender causas de la pobreza que genera el mismo sistema, aquí y en tantos lugares del mundo?

Y nos enseña esta película es gran espíritu del hombre (y mujer), para seguir adelante contra viento y marea… enseñanzas que nuestra generación y las siguientes seguimos como ejemplo de entereza, de dignidad y de resistencia y solidaridad humana entre los géneros que tomados de la mano salen adelante en sus vidas compartidas y de una unión indestructible con Dios…

¿Será esa la solución para retornar a lo significativo y edificante para un mundo actual y futuro mejor?


Izcalotl Flores Torres.

Productor, cineasta, empreario.

Especialista en cine y colaborador de MAGAZINE MUJER CONSCIENTE.

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